Guillermo Herrera Leos, profesor insigne para miles de zacatecanos


Un grito de batalla que ordinariamente se corea de forma masiva en estadios de futbol y en conciertos de rock de México, irrumpió la tranquilidad y vida ordinaria del bulevar Adolfo López Mateos, en la capital de Zacatecas: “¡Oe, oe, oe, oe, Leoos, Leoos!, ¡oe, oe, oe, oe, Leoos, Leoos!…”.

La intensidad con el que era cantado llamó la atención en primera instancia de los pacientes que esperaban recibir atención médica en la Sala de Urgencias del Hospital General del Instituto de Servicios de Seguridad Social para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como de los vendedores de comida que se instalan afuera de la clínica.

Los más curiosos voltearon a ver el muro de las instalaciones de la Escuela Secundaria Técnica 1 “Lázaro Cárdenas del Río”, como si buscaran una respuesta que les permitiera explicar lo que sucedía…

Efectivamente, este grito de batalla provenía de esa institución educativa y era entonado por la comunidad estudiantil, algo así como unos 600 estudiantes.

Cualquier lector de este texto periodístico pensaría que ese fragmento de la canción “Oe, oe, oe, oe…”, del grupo valenciano de los años 80 del siglo pasado Los Inhumanos era entonado en honor a un personaje del mundo del espectáculo o a un futbolista que se hizo presente en la institución educativa… pero no es así.

Aunque a usted le parezca extraño, ese grito de batalla era en reconocimiento a un profesor, al maestro José Guillermo Herrera Leos.

Con 34 años de servicio en la escuela en mención y 38 de servicio en la educación secundaria de Zacatecas, el profesor “Leos”, como es conocido, incidió generacionalmente no sólo en la instrucción escolar, sino también en la formación de vida de miles adolescentes de la capital del estado.

Un personaje para la Historia

José Guillermo Herrera Leos es un personaje que no ha figurado en las noticias de Zacatecas ni tampoco ha recibido el cobijo de la clase gobernante de Zacatecas… pero no lo necesita.

Su influencia y su reconocimiento lo tiene en la base del tejido social de Zacatecas, donde se ha ganado un lugar en la Historia, pero no en aquella que es narrada en los libros o la que se encuentra archivada en edificios gubernamentales, sino, más bien, en la Historia del pueblo, la que se confiere a través del relato oral, donde su recuerdo y legado perdurará y será transmitido por quienes fueron sus alumnos.

Los inicios de José Guillermo Herrera Leos como profesor se remontan al 1 de diciembre de 1980, fecha en que ingresó como docente para impartir la asignatura Técnicas de Máquinas y Herramienta en una escuela secundaria de Concepción del Oro.

En el ciclo escolar 1984-1985 recibió la oportunidad de desempeñarse como prefecto en la Escuela Secundaria Técnica 28, de la comunidad Felipe Ángeles, en Villanueva.

Posteriormente, en el ciclo escolar 1985-1986, ingresó a la Escuela Secundaria Técnica 1, donde ya obtuvo su lugar definitivo como profesor de las asignaturas Historia, Civismo y Geografía.

Con el compromiso de profesionalizarse, José Guillermo Herrera Leos logró el grado de Maestría en Ciencias Sociales, mismo que le fue conferido por la Escuela Normal Superior de Durango.

“Leoos, Leoos…”

No existe generación escolar de la Escuela Secundaria Técnica 1 “Lázaro Cárdenas del Río” que no haya entonado el grito “¡Oe, oe, oe, oe, Leoos, Leoos!”

La primera vez que se cantó fue en el Gimnasio Marcelino González, en 1985, en un encuentro deportivo estatal de escuelas secundarias técnicas. Los alumnos de la comunidad villanovense comenzaron a corear el apellido materno de su prefecto: “Leeooos, Leeooos”, acción que fue secundada por la voz de estudiantes de otros planteles.

Esa consigna acompañó al profesor a su última y definitiva escuela, donde fue apropiada por la comunidad estudiantil, luego de que el profesor Leos encontrara la mística para ganarse la confianza, respeto y admiración de sus estudiantes.

El 6 de octubre de cada año, fecha en que esta institución educativa celebra un aniversario más, el maestro Guillermo Herrera Leos suele recibir muestras de cariño, reconocimiento y afecto de generaciones de ex alumnos que se dan cita en el plantel para formar parte de los festejos.

Las semillas sembradas

Blanca Orozco Olvera es licenciada en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de La Salle Bajío; actualmente trabaja en el área de Comunicación Social de la Secretaría de Educación de Zacatecas.

Fue alumna del profesor Leos en el segundo año de secundaria, en la asignatura de Geografía; estuvo en el grupo D, en la generación 1995–1998.

Orozco Olvera definió a este docente como uno de los pocos profesores que se caracterizan por inspirar confianza en el alumno para seguir aprendiendo.

“Su trato afable, tranquilo y amigable nos abría el canal para preguntar las dudas que teníamos… y las respondía. Se interesaba por que aprendiéramos. Jamás vi un trato autoritario de su parte”, expuso.

Además, destaca un aspecto que refleja el cariño que tenía la comunidad estudiantil por el maestro. “Él jamás tuvo apodos, a diferencia de varios profesores de quienes decíamos: ‘nos toca clase con la Coneja, con la Tortuga o con el Albondigón’”, refiere entre risas cortas.

Blanca Orozco comentó que a los 14 años, a partir de la observación de la imagen y comportamiento, aprendió del maestro Leos a ser menos desesperada y menos enojona, actitud que no sólo se vio reflejada en su ambiente escolar, sino que también fue un aleccionamiento para su vida.

Educación y confianza

No obstante el paso del tiempo, el estilo personal del profesor Leos nunca ha cambiado, se mantiene incólume como si se quisiera grabarlo así, tal cual, en la línea del tiempo: bigote abultado, cabello peinado del lado derecho, pantalón de poliéster casual de vaquero y botines negros, lentes de micra grande.

“A los 18 años, en una convivencia con mis primos Jorge Pinedo y Javier Navarro, que eran docentes, los escuché hablar de su gusto por la enseñanza y la superación profesional. Ahí supe que yo también quería ser maestro”, refirió.

En ese entonces, José Guillermo Herrera Leos era miembro de la Confederación de Jóvenes Mexicanos, una asociación civil con presencia en todos los estados de la República y adscrita al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El liderazgo que adquirió en la actividad política lo llevó a la escuela y a las aulas, donde, además, lo combinó con su gusto por la enseñanza, por la Historia de México y del mundo, así como por los valores cívicos y sociales.

Dos palabras forman parte del haber pedagógico de más de 38 años del profesor Leos: “educación y confianza”, una fórmula que le permitió ganarse el afecto de decenas de generaciones que estuvieron bajo su instrucción en un salón de clases.

“Siempre consideré a mis estudiantes con mucho respeto. Jamás dije una mala palabra delante de ellos. Sabía que tenía que darles confianza para motivar el aprendizaje, pero nunca crucé ni permití que cruzaran la línea que debe haber entre maestro-alumno”, expuso el docente.

Tiene 66 años y su pelo es blanco. Por motivos personales, se ha jubilado. Tomó esta decisión, según refiere, con la satisfacción de haber formado parte de la vida de miles de estudiantes.

En tanto, en los pasillos y salones de clase de la Escuela Secundaria Técnica 1 quedará grabado para la Historia un grito que fue heredado de generación en generación estudiantil: “Oe, oe, oe, oe, Leoos, Leoos; oe, oe, oe, oe, Leoos, Leoos…”.

José Córdova / Tropicozacatecas.com

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