Resurge el manantial de La Tinaja, en Tacoaleche


Desde su surgimiento, hace más de 300 años, la comunidad Tacoaleche, la más grande del actual Pueblo Mágico de Guadalupe, Zacatecas, ha sido un importante asentamiento concentrador de servicios, a sólo 30 kilómetros al noreste de la capital.

Su origen se remite a un aspecto agrícola-ganadero, hace más de 300 años, por su extensa superficie de zacate, mezquite, huizache, nopal y maguey, refiere la historiadora Geovanna Esparza en la revista cultural El Tlaco (2006), y que continuó en tiempos de la Hacienda, hacia 1890, cuando se construyó la Casa Grande por Antonio García García.

Uno de los elementos principales que propiciaron la actividad comercial, agrícola y ganadera fue la vasta riqueza natural existente, alimentada por el río y por el manantial del ojo conocido como La Tinaja, uno de los patrimonios naturales más preciados de Tacoaleche hasta hace tres décadas.

El ojo de agua

Nominalmente, Tacoaleche deriva de los vocablos “Tlaco”, moneda acuñada en el Ayuntamiento de la Sierra de Pinos, usada en el trueque hacendario, y “Leche”. También se presume que Tacoaleche significaba “Salto de agua”, debido al ojo acuífero conocido como La Tinaja.

El río, que iniciaba en la presa El Pedernalillo, situada en la comunidad La Zacatecana, se unía con el manantial que se originaba en el ojo de agua de La Tinaja y, al conjuntarse los escurrimientos de la zona, servía para el riego inmisericorde de hortalizas, pastizales y trigales.

La Tinaja se ubica actualmente en el predio perteneciente a Miguel Flores Rodríguez. El caudal de esta fosa natural y del río abarcaba una longitud aproximada de 12 kilómetros hacia el norte y de más de 50 metros de anchura.

Inundación de 1990. Foto: Jesús Noriega

Inundaciones y sequías

En 1990 se registraron copiosas lluvias, lo que provocó que se desbordara el río de Tacoaleche, como se muestra en unas de las imágenes del cronista y fotógrafo Jesús Noriega de la O. La inundación provocó daños en viviendas, sembradíos y se llevó ganado vacuno, equino y caprino.

Debido a esta inundación, los habitantes de San José del Río quedaron incomunicados y las familias aledañas tuvieron que desalojar sus casas durante casi una semana. Parecía que la densidad del agua nunca se terminaría, pues el torrente era muy vasto.

Ello motivó a la construcción de los puentes de fierro para el paso peatonal y el de cemento para el vehicular.

El caudal llegaba hasta la comunidad El Bordo, donde se acumulaba en la presa San Joaquín y de ahí partía hasta la presa de Casa Blanca, justo en los conos de La Berrenda, de donde se distribuía en pequeñas proporciones a las viviendas.

Los pobladores más viejos narran que se adecuó una presa en El Bordo y se dejó de distribuir el agua de La Tinaja a Casa Blanca. Por su parte, el agua de La Tinaja se diluyó porque productores de Zóquite, localizada 5 kilómetros al sur de Tacoaleche, hicieron un canal que impidió que el líquido acumulado por la lluvia y que bajaba del cerro se uniera al Gran Manantial.

De esta forma, con las sequías de 2005, 2008 y 2012, La Tinaja se secó completamente, por lo que todas las localidades que se beneficiaban de este caudal quedaron impedidas de sus invaluables bondades. Los frondosos arbustos, robles, encinos y eucaliptos, que fueron testigos de un pueblo con gran riqueza natural, ahora rechinan con su caída.

Muerte y contaminación

Desde hace ya más de 10 años, el agua límpida y prolífera que recorría los terrenos tacoalechenses se convirtió en suciedad, puesto que ahí se acumulan los derrames de las heces fecales del municipio de Guadalupe, ya que el apuntalamiento de los residuos, ante la falta de plantas tratadoras, se unió con el río que provenía de la presa de El Pedernalillo.

Actualmente, Tacoaleche y las localidades de la región, de manera indefectible, deben soportar los fétidos olores emanados de los desechos. Desde hace más de una década, ello ha provocado enfermedades en los habitantes y plagas en lo que era la reserva natural más importante de la localidad y la región.

Sin embargo, debido a los tiempos de “secas”, los productores pecuarios utilizaron el agua para el riego del maíz que daban a su ganado, y con ello libraron los tiempos más angustiantes que ha vivido el estado por la sequía.

https://youtu.be/ehWmUESOOgQ

Resurgimiento del manantial

Además de la irrigación de distintos cultivos y alimento del ganado, las personas utilizaban el agua del río y el manantial para recrearse y pescar.

Con las lluvias que han caído desde hace tres años, los pozos de La Tinaja se recargaron y ha vuelto a brotar el agua del manantial, por lo que, con la adecuación del parque de la alameda, familias enteras han revivido ese sitio, sobre todo los sábados y domingos.

De esta forma, aunque ha resurgido el manantial en una pequeña proporción, los atractivos naturales de Tacoaleche, como la alameda, El Magueyal y El Mezquital, entre otros, podrían ser un detonante para que los turistas visiten el Pueblo Mágico de Guadalupe, que incluyó la Casa Grande como un elemento para la muestra de la vida hacendaria.

Mientras eso sucede, visite Tacoaleche y contemple parte de lo que, históricamente, fue la reserva natural más importante de la región.

Erik Flores / Tropicozacatecas.com

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