Cuauhtémoc del Llano, ícono de la enseñanza en el semidesierto


Si hay alguien que represente al semidesierto zacatecano es Cuauhtémoc del Llano Hernández.

La marca que ha dejado en los municipios Mazapil, El Salvador, Melchor Ocampo y Concepción del Oro quedará grabada por siempre en las aulas y en la vida de sus habitantes.

Dedicado 50 años a la enseñanza, el Profe Temo, como lo conocen decenas y decenas de generaciones de escolapios y pobladores, decidió cargar el gis y la regla para instruir a los estudiantes.

Por méritos propios, muchas veces le ofrecieron los cargos de inspector, supervisor y jefe de la región, pero él optó por seguir en las aulas porque sus principios así se lo dictaban.

El surgimiento de un ícono

Cuauhtémoc del Llano nació el 10 de septiembre de 1948 en la comunidad Cedros, en Mazapil, Zacatecas. Hijo de Juan del Llano Flores y María Eufrasia Hernández Quiroz.

Terminó su educación primaria en Monterrey, Nuevo León; además de la secundaria y la Escuela Normal Nocturna, ya que durante el día tenía que trabajar para sostener sus estudios.

De 1968 a 1971, Del Llano Hernández trabajó en El Salvador, Zacatecas, y de 1971 a 1980, en Melchor Ocampo, donde formó a cientos de estudiantes.

Sin dejar de dar clases, de 1980 a noviembre de 2018, el Profe Temo dirigió la Escuela Primaria Francisco García Salinas, en San Tiburcio, Mazapil, donde concluyó su labor educativa después de 50 años como docente.

 

Una autoridad en la docencia

Situada a 200 kilómetros de la capital zacatecana, a 50 de Concepción del Oro y a 80 de la cabecera municipal de Mazapil, la antigua hacienda de San Tuburcio, que vivía grandes carencias, recibió en 1980 a un formador insigne.

Durante 38 años, la vida dedicada a la siembra de temporal y al ganado bovino y caprino de sus pobladores se combinó con la enseñanza que dejaba el profesor Cuauhtémoc del Llano en las aulas.

Su vocación de servicio impulsó a todo aquel que estaba en sus clases a obtener el éxito en la vida, “nada de mediocridad”, lema con el que se ganó el respeto y admiración de todos.

Inclusive el Profe Temo nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos, ya que sacrificó su tiempo para dedicarlo completamente a la docencia.

Distinguido por su sencillez, solidaridad y rectitud, el Profe Temo logró que la primaria de San Tiburcio destacara como una de las mejores de la región noreste del semidesierto zacatecano.

Para él, nunca solicitó algo a las autoridades, y aunque vivió en una humilde casita en La Fábrica, en San Tiburcio, la escuela siempre contó con todo lo necesario para que se desarrollaran sus estudiantes.

La vida diaria de San Tiburcio

Mención especial merece San Tiburcio, donde Cuauhtémoc del Llano dedicó 38 años de su vida al interior de las aulas, lo que, invariablemente, influyó para formar a cientos de personas que hoy son profesionistas exitosos que viven en el norte de México.

Con aproximadamente mil habitantes, San Tiburcio es una de las cuatro localidades más importantes de Mazapil, cuenta con instituciones de educación básica hasta bachillerato y comercios que distribuyen productos en la localidad y en Coahuila, San Luis Potosí y Nuevo León, como son las famosas tortillas García.

La gente de San Tiburcio se dedica, principalmente, a la siembra de maíz y frijol de temporal, así como a la crianza de ganado vacuno y caprino. En la actualidad está en puerta el proyecto minero Camino Rojo, con el que se espera detonar la economía de esa zona.

Su actividad comercial y desarrollo rural, ya que tiene un centro de salud, tiendas, gasolineras y restaurantes, le han permitido contar con instituciones de educación básica hasta bachillerato. Y aquí es donde se inserta nuestro personaje, Cuauhtémoc del Llano Hernández, siempre impulsor de la responsabilidad y el trabajo.

Distinción al ser humano

En noviembre de 2018 pisó por última vez un aula como maestro. Por ello, el Profe Temo recibió un merecido homenaje por parte de los pobladores de San Tiburcio, como agradecimiento a su trayectoria en la docencia, así como en la formación de valores de sus habitantes.

Definido por la gente de San Tiburcio como un gran ser humano, sensible, solidario y, sobre todo, muy humilde, Cuauhtémoc del Llano es reconocido porque, durante 50 años como maestro, jamás faltó a la escuela.

Y ahora sólo cosechó lo que sembró en su labor educativa y social en el semidesierto zacatecano, con la comunidad volcada en su honor, con muestras de cariño e interminables felicitaciones, al haber ofrecido sus conocimientos y esfuerzos durante casi cuatro décadas para la prosperidad de San Tiburcio.

Con una mezcla de tristeza, felicidad, cariño y sentimientos encontrados, abuelos, padres de familia, estudiantes y ex alumnos condecoraron al Profe Temo, quien, con lágrimas, agradeció las muestras de afecto, la amistad y la confianza que le dio un pueblo que no lo conocía a su llegada.

Acompañado por sus familiares más cercanos y autoridades de Mazapil, como la síndica Alma Lucía Leos Peralta, representante del alcalde Gregorio Macías Zúñiga, regidores y directores de las escuelas de la localidad, Cuauhtémoc del Llano fue el principal motivo de una celebración eucarística y un festival cultural.

Del Llano Hernández extrañará pisar las aulas, pero en él siempre estará el amigo y consejero, amén de la formación de decenas de generaciones, lo que lo convierte ahora en parte importante de la historia de San Tiburcio y de esa zona del semidesierto zacatecano.

Erik Flores / Tropicozacatecas.com

Información y fotos: Honorio Pérez del Llano

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