El Doliente de Hidalgo, bandera nacional creada por un zacatecano


Las investigaciones históricas difieren en el uso de un sustantivo para darle nombre. Algunos la llaman bandera, otros le dicen banderín y para unos más es estandarte.

Su significado y la simbología que le acompañan también ha divido opiniones entre los estudios de la Historia. Para algunos es de esencia esotérica, otros han escrito que refleja la presencia de la masonería en el devenir de México, mientras unos más asocian su emblema con la religión católica.

Actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México, donde se exhibe dentro de la colección Curaduría de documentos históricos y banderas.

Se trata de El doliente de Hidalgo, que podría ser la segunda bandera de México, cuyo creador, si bien, no material, sí intelectual, fue el zacatecano José María de Cos y Pérez.

 

La guerra a muerte y sin cuartel

En la clasificación que ha realizado el Museo Nacional de Historia se menciona que el Banderín El Doliente de Hidalgo fue elaborado en sarga, tafetán y satén de lana a doble vista. Tiene un alto de 65.5 centímetros por 71 centímetros de ancho. Está inventariado con la serie 10113720.

En ambos lados presenta composiciones simbólicas muy peculiares: en el anverso, sobre un paño de lana roja, lleva en la parte superior la leyenda “El doliente de Hidalgo” y, en la inferior, una segunda leyenda que dice “De à 12”, aplicado en sarga de lana negra.

Como escudo, tiene una cruz negra en cuyo centro se encuentra una calavera y, detrás de ésta, dos canillas en forma de cruz, con aplicaciones en sarga de lana blanca. Finalmente, en cada uno de los cuatro lados de la cruz aparecen dos triángulos superpuestos de colores rojo y blanco a manera de una estrella.

En el reverso, de acuerdo con Moisés Guzmán Pérez, investigador de Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, puede observarse sobre la cruz negra un arco de guerra estilizado en forma horizontal y una flecha en vertical, colocada en posición de ser disparada, ambas en sarga de lana roja.

En el centro, dentro de una gran esfera, se observa una corona imperial con el anagrama de la Virgen María bordada con hilo blanco, orlada, sostenida con ramas de laurel, y más abajo aparece una inscripción que dice: “2ª Ba”.

En su portal de Internet, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) menciona que El Doliente de Hidalgo significaba la guerra a muerte y sin cuartel que a los tiranos opresores iban a hacerle “los dolientes de Hidalgo”, es decir, los hijos y amigos del Padre de la Patria”.

 

La versión que lo liga a la masonería

Hablar de El Doliente de Hidalgo es hablar de la historia de México, particularmente del periodo que abarca el inicio de la Independencia de este país.

Una versión histórica escrita en La Cuestión Religiosa en México, de Francisco Regis Planchet, misma que es citada por México Imperial, refiere que el primer estandarte de guerra que usó el cura Hidalgo fue un banderín rojo cuartelado con franjas negras en cuyo crucero aparecía un cráneo en medio de dos canillas con cuatro estrellas de seis puntas masónicas.

A este estandarte se le llamó, posteriormente, “El Doliente de Hidalgo”. Ante las críticas de muchos de sus seguidores, Hidalgo dejó este banderín y tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe como bandera de su insurgencia. También menciona que Miguel Hidalgo fue iniciado en la masonería en 1808.

 

El regimiento de la muerte

Hay otra versión histórica que es incluso respaldada por la Asociación de Cronistas del Estado de Zacatecas, en la que es otro el contexto de creación y de utilización de este estandarte, mismo que fue posterior a la muerte de Miguel Hidalgo y Costilla, ocurrida el 30 de julio de 1811.

En el ensayo “En el nombre del Señor… Banderas Rojinegras en la Guerra de Independencia Novohispana, 1811-1814, Moisés Guzmán Pérez señala que, luego de ser tomado prisionero por tropas de la Suprema Junta Nacional Norteamericana, con sede en Zitácuaro, José María de Cos y Pérez recibió la oportunidad de incorporarse a la lucha de insurgencia.

Comandada por Ignacio López Rayón, la Suprema Junta Nacional Norteamericana le dio la encomienda al zacatecano, quien era cura del Burgo de San Cosme, hoy Villa de Cos, de formar una tropa de guerra. A ésta le dio el nombre “El regimiento de la muerte”, a fin de identificarla, entre noviembre y principios de diciembre de 1811, y vengar la muerte del primer jefe de la insurrección y sostener con el enemigo una guerra sin cuartel, refiere Guzmán Pérez.

Un artículo llamado “El regimiento de la muerte del Doliente de Hidalgo”, publicado en la revista Relatos e Historias en México, refiere que, el 2 de enero de 1812, Félix María Calleja del Rey, capitán general del Ejército Realista, rodeó con sus hombres la Villa de Zitácurao.

Su superioridad en hombres y armas era abrumadora. Sin embargo, los fieles al virrey de la Nueva España, Francisco Xavier Venegas de Saavedra y Rodríguez de Arenzana, se enfrentaron a una resistencia más encarnizada de lo que esperaban.

Entre la tropa insurgente llamaba la atención un pequeño batallón integrado en su mayoría por campesinos de la Tierra Caliente, de las Provincias de Michoacán y de México, conocidos comúnmente como “pintos”, que avanzaban cobijados por un extraño estandarte. La tropa era encabezada por el doctor en teología José María de Cos y Pérez.

En su investigación, Moisés Guzmán refiere que el Batallón de la Nueva España venció a los insurgentes. Tomó el estandarte de guerra de “El regimiento de la muerte” como trofeo y lo entregaron al virrey. Además, saquearon y quemaron los sitios ocupados por los insurgentes en la villa de Zitácuaro.

 

La investigación sigue en el aire

El 24 de febrero de 1940, el Gobierno de la República Mexicana, entonces encabezado por Lázaro Cárdenas del Río, instituyó rendir homenaje a la Bandera Nacional.

Han pasado 79 años desde que se venera a la Bandera Mexicana y aún sigue en el aire la investigación en torno a las banderas que han dado identidad a este país.

Por ejemplo, mientras en el Museo de Historia Mexicana en Monterrey, Nuevo León, hay una galería de 19 banderas mexicanas, en el Museo de la Bandera, en Iguala, Guerrero hay una colección de 21 banderas mexicanas.

Una línea de investigación histórica señala que la bandera de José María Morelos y Pavón, utilizada en 1812, sería la segunda bandera nacional, mientras otra arista de la Historia sitúa a “El Doliente de Hidalgo” como la número dos, después del estandarte de la Virgen de Guadalupe, mismo que utilizó Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, conocido como Miguel Hidalgo, para dar inicio al Movimiento de Independencia, en septiembre de 1810.

José Córdova / Tropicozacatecas.com

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