Refrescos Xóchitl, quitased en los años 40 en Tlaltenango


TLALTENANGO. Quien disfrute un refresco de uva, manzana o naranja en Abarrotes Chilo, una miscelánea ubicada sobre la calle Francisco I. Madero, en Tlaltenango, o en cualquiera tienda –incluso Oxxos– de la región, difícilmente podría imaginar que esta región generó un sabor propio en bebidas edulcorante.

No sólo para quienes vivían en esta municipalidad del suroreste zacatecano, sino también para quienes la visitaban en los primeros años de la década de los 40´s del siglo anterior, probar una soda Xóchitl representaba festín para el paladar.

Por algunos años, esta bebida, al igual que otros productos que se generaban en esta región fueron elementos distintivos de esta municipalidad, misma que llegó a destacar en Zacatecas por tener una economía propia que vaticinaba el desarrollo económico y social de la región.

Sin embargo, las sodas Xóchitl sólo fueron un sueño de una empresa local que, sólo por algunos años, refrescó y calmó la sed de los tlaltenanguenses de entonces, porque después desapareció de la misma forma que emergió: repentinamente.

A 5 y 10 centavos

En un pequeño espacio del Museo Tlaltenapa, ubicado sobre la calle Niños Héroes, en Tlalentango de Sánchez Román, se conserva aún lo que representó esta bebida para la Historia de esta municipalidad.

Resguardada en una vitrina, se observa una botella de vidrio muy peculiar. Presenta grabados circulares en su parte baja y alta, en el centro tiene un rombo en el que está inscrita la leyenda “Refrescos Xóchitl, TLALTENANGO, ZAC.”, y aún tiene puesta su corcholata azul.

Junto a ésta se encuentra una vieja maquinaria manual, que le acompañan dos tanques de oxígenos y una cubeta de metal. En su centro tiene un letrero que dice: Máquina para la elaboración de refresco originaria de Momax. “En Tlaltenango hubo una parecida, la cual perteneció a Don Nacho Sandoval.”

Ese conjunto de metal permitió la elaboración de bebidas de forma manual en un rango de producción que llegó a ser de hasta 200 refrescos diarios (10 cajas), según información proporcionada por personal del Museo Tlaltenapa.

La refresquera estaba ubicada en un inmueble de la calle Mina, en el Barrio San José, de Tlaltenango. Era propiedad de Ignacio Castrejón.

Los refrescos en botella lisa se vendían en 5 centavos y aquellos que tenían el grabado de “Xóchitl”, costaban 10 centavos. Los había de limón, de uva, de naranja… según refiere Manuel Salinas, un hombre de la tercera edad que recuerda haber disfrutado de esta bebida

 

Eslabón del crecimiento económico regional

Refrescos Xóchitl era uno de varios productos que ofrecía la empresa comandada por “Don Nacho” Castrejón, como se le conocía en la región. También elaboraban para su venta pastas para sopa, jabón e incluso constituyeron la primera fábrica de hielo.

Luis Humberto Robles Zapata, cronista de Tlaltenango, refiere que esta empresa formó parte de un fuerte nódulo que venía impulsando la economía de esta municipalidad desde finales de la década de mil 1910 hasta los años cincuentas del siglo anterior.

“En Tlaltenango había mucho trabajo entonces. Además de la empresa de Don Nacho, también llegó a haber hasta 15 huaracherías, una fábrica de zapatos, tres ternerías que venían la piel curtida aquí mismo y también en Guadalajara”, expone.

“Sin embargo, a mediados de la década de los 40´s, varias empresas se vinieron para abajo. No hay una explicación al respecto, pero todo pareciera ser que influyó el libre mercado y el fenómeno migratorio”, refiere.

El monstruo de las refresqueras

La última producción de refrescos Xóchitl se realizó en el año 1945. Si bien no existe al momento una explicación histórica al respecto del por qué se dejó de vender este producto pero hay hipótesis que podrían estar fundamentadas.

Una de ella la tienen en el Museo de Tlaltenapa. Ahí consideran que Refrescos Xóchitl fue comido por el monstruo de las refresqueras The Coca-Cola Company, una empresa estadounidense que justamente puso una filial en México en el año de 1938 y para los años 40 ya tenía más de 56 representaciones en todo el territorio nacional.

Sin embargo, para el cronista de Tlaltenango, quien ha comenzado a estudiar el caso para registro de la Historia de esta municipalidad, el factor de desapación de esta bebida pudo ser por una decisión propia de Don Nacho Castrejón, quien no sólo súbitamente dejó de producir todos sus productos.

No obstante que tiene 74 años que dejó de producirse, Refrescos Xóchitl no sólo está presente en la línea histórica de esta municipalidad, sino que aún vive en el recuerdo de quienes, en su etapa de vida infantil, esperaban hasta el fin de semana para recibir su “domingo” y poder gastarlo en esta bebida.

José Córdova / Tropicozacatecas.com

Fotos cortesía: Rosalba Covarrubias Ruvalcaba

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