Bloqueo en Peñasquito estanca la economía de Mazapil


MAZAPIL. En el exterior de un local de comida hay sillas apiladas y bancos de plástico que eran insuficientes para dar abasto a decenas de comensales.

El polvo fino que descansa sobre estos muebles es reflejo de un desplome económico que afecta a Mazapil y sus comunidades, mismo que inició a partir del pasado 27 de marzo, cuando fueron bloqueados los 22 accesos de Minera Peñasquito, hecho que hasta la fecha se mantiene.

En las calles de Mazapil, Zacatecas, que alberga la mina, hace dos meses había un constante bullicio y movimiento de personas a pie y en vehículos durante todo el día; ahora, por la inactividad minera, sólo se respira desolación y tristeza.

Ferreterías, tiendas de abarrotes, talleres mecánicos, vulcanizadoras, hoteles, lavanderías, restaurantes y pequeños locales de comida, además del mercado, han sufrido las consecuencias del bloqueo que se mantiene en la empresa extractiva de oro más grande de México.

Entrevistados por Trópico de Cáncer Noticias, dueños y encargados de distintos locales comerciales refirieron que, como consecuencia del cierre de la mina, las ventas se desplomaron desde 50 hasta 70 por ciento.

Con las pocas ventas que se registran, apenas les alcanza para pagar servicios, como renta, agua, luz eléctrica y gas. Sin embargo, la realidad es que han tenido que prescindir de sus ayudantes.

Si sigue esta situación, dentro de tres semanas o como máximo un mes, se verán en la necesidad de cerrar sus negocios para irse a Saltillo, Coahuila, o a Monterrey, Nuevo León, en busca de trabajo. Incluso muchos ya se fueron porque era incosteable permanecer ahí.

“Antes no había nada de esto. Cuando llegó la mina, hace 10 años, no existía empleo. Muchos se dedicaban a la agricultura, a la ganadería o aspiraban a conseguir trabajo en la presidencia municipal. Con la mina a todos nos va bien, la verdad”, externó Imelda, originaria de Mazapil y dependiente de una tienda de abarrotes.

Daños, en cadena

Uno de los negocios que también han resultado afectados son los hoteles. En Mazapil hay tres que se dedican a este giro. Pero también los particulares rentan casas para flotillas de trabajadores de la mina.

Regularmente, los tres hoteles permanecen con una alta ocupación de inquilinos, en su mayoría trabajadores de la mina o prestadores de servicios. Sin embargo, en esos tres hoteles se cuentan apenas 10 personas que duermen en ellos.

Y debido a que no hay personas que se hospeden en los hoteles, se dejaron de usar las lavanderías, por lo que también se terminó el trabajo en estos negocios.

“Es una cadenita. Si no tiene trabajo el minero, tampoco tiene trabajo el panadero, el mecánico, el zapatero, el de la ferretería, la señora de la fondita. Ojalá todo mejore”, comentó don José, quien permanece afuera del templo religioso de Mazapil.

Afectaciones a otros municipios

Sin embargo, el bloqueo de Minera Peñasquito, ocurrida hace justamente dos meses, el 27 de marzo, originó una afectación económica en toda la cabecera municipal y en las comunidades de Mazapil, Concepción del Oro, El Salvador, Villa de Cos y otros lugares aledaños.

En el caso particular de Concepción del Oro, algunos de los locales comerciales lucen desolados.

Filas de camiones de pasajeros y otros transportes que llevan a la minera y a comunidades como Cedros permanecen en su paradero durante horas, y las corridas de las combis ahora son menos frecuentes.

Ante el bloqueo de la mina, ya no hay trabajadores que acudan a Peñasquito, más que quienes dan mantenimiento a las máquinas, por lo que los operadores han decidido no hacer el último recorrido, porque a veces sólo se vienen con un pasajero.

“Tenemos que pagar combustible, comida, botellas de agua o refresco, y con el poco pasaje que se consigue, ya no nos costea”, externó un operador de Transportes Ejidales Noria Pico del Teyra.

Se mantiene la esperanza

El 27 de marzo, ejidatarios de Cedros, contiguo a la mina, y transportistas, tomaron los 22 accesos de la empresa extractiva, bajo el argumento de que ésta secó el manantial que había dado agua durante más de 500 años, además de que Peñasquito despidió a personas de la localidad porque ya no le eran útiles.

De la misma manera, pese a que Minera Peñasquito requiere máquinas cada vez más sofisticadas y de mayor capacidad, que sólo se consiguen en otros estados, los transportistas exigen que se les dé y se les garantice el trabajo.

En los pobladores de Mazapil, principalmente comerciantes y prestadores de servicios, permanece la esperanza de que se resuelva el conflicto entre ejidatarios que mantienen el paro y los directivos de Minera Peñasquito, propiedad de Newmont-Goldcorp, para que regrese la prosperidad.

Erik Flores / Tropicozacatecas.com

FOTOS: ERIK FLORES

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