Aladino comparte en la Fenaza la magia de la “lámpara maravillosa”


Huyendo y cargando consigo un tesoro preciado y único en el mundo, Aladino escapó de Jordania.

Lo hizo de forma sigilosa. Abordó un taxi con destino al aeropuerto civil de Aman, ahí tomó un avión con destino a Estados Unidos de América; al llegar transbordó a la Ciudad de México, y nuevamente viajó hasta su destino final: Zacatecas.

En un ambiente de plena confianza, se instaló en la Feria Nacional de Zacatecas. A la vista de todas las personas que concurren a ésta, la máxima fiesta de los zacatecanos, exhibe ese tesoro considerado en el siglo 17 como la piedra filosofal árabe.

Aunque siempre se creyó que era un mito, Aladino confirma que se ha vivido en un error: en sus manos tiene una pequeña tetera dorada, misma que tiene grabados verdes de esmeralda. La tradición de occidente le ha llamado a este objeto “lámpara de Aladino”.

En el interior de ese pequeño recipiente no se guarda una infusión, como algún iluso pensaría, sino que vive un fantástico genio azul de cuerpo de humo.

Donde sí se equivoca la leyenda literaria es en la mística de los deseos que concede este genio. Él nada más confiere uno y además no es el que solicite el propietario de tetera, sino que este enigmático ser decide cuál es el mejor para otorgar.

A Aladino le regaló una pintura especial, única en el mundo, misma que tiene la peculiaridad de incrustarse en los poros de la piel de un ser humano y, con ello, grabar el cuerpo.

Este joven de 29 años, que tiene un dominio básico del idioma español, se instaló en un estante en la Feria Nacional de Zacatecas y, con el regalo que le dio el genio, graba en letras árabes el nombre a cada persona.

Generalmente lo hace en el antebrazo, aunque también estampa las letras en el cuello, espalda o en cualquier parte de la persona que lo solicite.

Sin embargo el genio le puso una limitación al poder de Aladino: la tinta que le confirió fue temporal, por lo que las letras que se graben en la piel sólo durarán un mes; aunque eso sí, no es dañina para cuerpo humano.

Si usted acude a las instalaciones de la Feria Nacional de Zacatecas, no deje pasar la oportunidad de visitar el estante de Aladino, de emocionarse con su magia y, sobretodo, de conocer el poder místico de esta tinta, que en idioma árabe grabará su nombre en la piel.

José Córdova / Tropicozacatecas.com

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