Postcréditos: Persona en Fuga


Detrás de cámaras de The Silence

Nosotros nos construimos día con día. Cada persona con la que hablamos, cada cosa que nos pasa, cada suceso que ocurre en el mundo y la forma en la que esto nos afecta. Somos el producto de nuestras relaciones, de nuestras reacciones a los eventos, de nuestra interacción con la realidad. Entonces, ¿qué pasa cuando decidimos cortar ese vínculo con el mundo? ¿Quiénes somos cuando decidimos mandar todo al carajo?

Hoy quiero hablar de dos películas. Persona, de Ingmar Bergman, y Fuga, de Agnieszka Smoczyńska.

Persona, de Bergman, ya tiene su lugar en la historia del cine por ser una de las películas más analizadas, estudiadas y debatidas por críticos y cinéfilos de todo el mundo. Fuga, de Agnieszka, salió en el 2018 y es apenas la segunda película de su directora. Pero ambas cintas poseen tramas que, si bien, no son idénticas, contienen situaciones y tocan temas que las relacionan entre sí. Veamos las premisas de ambas películas.

Persona cuenta la historia de Elisabet Vogler, una actriz de teatro que ha dejado de hablar, a pesar de no padecer de algún problema físico o mental aparente. A su cargo ponen a una joven enfermera, Alma, con quien se va a una casa en la playa con el propósito de que la actriz logre recuperar el habla. En la casa, y para combatir el silencio, Alma comienza a revelar varios detalles de su vida, pasando rápidamente de las cuestiones banales a intimidades profundas que la dejan vulnerable ante la actriz, quien también resulta tener ciertas intenciones siniestras. La identidad de Alma comienza a perderse en la de Elisabet, hasta que desaparece por completo. A graaaandes rasgos, eso es Persona. Por lo menos lo que le entendí. Si tienen otra interpretación, pueden agregarla a la montaña de lecturas que le han dado a esta película.

Fuga, de Agnieszka, narra una historia que sí está inspirada en un hecho real. Alicja, una mujer que padece de amnesia es reconocida, gracias a una aparición en televisión, por su padre quien le dice que su verdadero nombre es Kinga, está casada, tiene un hijo y toda su familia no ha sabido nada de ella por casi dos años. Ella, reticentemente, regresa con estas personas a quienes ya no reconoce y quienes intentan imponerle los roles de hija, esposa y madre. Conforme avanza la película vemos como comienzan a renovarse los lazos entre ella, su esposo y su hijo, pero también crece en ella una pregunta incómoda: ¿era Kinga realmente feliz?

Es a través de los roles que interpretamos día a día que nos relacionamos con los demás, y generalmente nos gusta pensar que nosotros tenemos voz y voto al momento de elegir estos roles. Pero esto no siempre es verdad, y aunque podemos decidir cómo interpretar nuestros papeles que nos han dado, hay toda una serie de reglas que se deben obedecer.

La hija devota, la esposa fiel, la amorosa madre. La sociedad tiene toda una serie de pautas y normas que establecen cómo debe ser el comportamiento de cada individuo, dentro del papel que le toca interpretar. Pero para seguir las reglas del juego, uno debe asumirse como jugador. ¿Qué pasa cuando alguien no quiere jugar? ¿O qué pasa cuando las reglas del juego dejan de existir? Cuando todo se cae y el centro no se sostiene, la anarquía no solo gobierna al mundo, también al espíritu.

En Persona, Elisabet es una actriz acostumbrada a interpretar papeles en el teatro. Sin embargo, ella rechaza tajantemente el rol de madre, a pesar de ser algo que ella originalmente anhelaba. Tiene un hijo que la ama, pero ella lo detesta. Cuando conoce a Alma y ella le cuenta que tuvo un aborto del cual se siente culpable, las personalidades de ambas comienzan a mezclarse a través de este elemento que las une y las separa: la maternidad rechazada.

Asimismo, en Fuga, la historia cuestiona los roles que son impuestos por la sociedad. Una vez que Alicja regresa a su familia, su amnesia la convierte en una tabula rasa, una hoja en blanco. Y es en este estado mental que ella decide evitar entrar en los roles que le imponen porque su nueva identidad no reconoce estos roles como obligatorios o necesarios. A diferencia de otras películas que tratan el tema de la amnesia, el enfoque aquí no es la pérdida y búsqueda de una identidad sino la construcción de la misma, fuera de las expectativas sociales. A pesar de los intentos de la familia de convertir a Alicja en Kinga nuevamente, ella se resiste a ser algo que ya no es.

El tema de la disociación está presente en ambas películas, en Fuga, como producto de un problema neurológico y en Persona, como resultado de un mecanismo de defensa psicológico. Cabe a la interpretación el nivel de compromiso con el que ambas protagonistas se apropian de esta disociación para dejar atrás su vida previa, pero tanto Kinga como Elisabet actúan libre y conscientemente en respuesta a un estado de cosas que ellas rechazan categóricamente. Incluso podemos agregar como tercer ejemplo a Justine la protagonista de Melancolía (2011), de Lars Von Trier. Principalmente en el primer acto de esta película, la boda, tenemos a una protagonista que, paso por paso, escena por escena, se rehusa a participar en la unión nupcial, un ritual interpretativo en sí mismo.

En mayor o menor medida, existe un anhelo de libertad que impulsa a estas mujeres. Libertad para existir fuera de las expectativas sociales. Libertad de elegir su destino. Y, en vista del caos que gobierna el mundo, libertad para dejar de fingir, de abandonar el rol maternal, tradicionalmente femenino, de apaciguar a los demás, sonreír, y decir que todo estará bien.

A fin de cuentas, no hace falta esperar a que baje el telón cuando todo el teatro está en llamas.

 

Escrito por: Heikan

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