Axis Mundi: El enigma de la Cueva del Chiquihuite


Como bien saben nuestros amables lectores, ya que fue una noticia que causó conmoción[i] —sobre todo en un sector científico reacio a aceptar las antiguas y recientes evidencias sobre la presencia humana en el continente americano—,[ii] las minuciosas excavaciones de la Cueva del Chiquihuite, situada en el municipio de Concepción del Oro, Zacatecas, en una zona controlada por los cárteles de la droga, descubrieron casi 2,000 herramientas de piedra en una sección de la gruta.

El análisis arqueológico de tales herramientas y del ADN del sedimento de la cueva apunta hacia una reescritura de la aparición del ser humano en América, la cual hace retroceder dicho evento hasta hace 25,000–30,000 años. Los resultados, que se publicaron el pasado miércoles 22 de julio, en la prestigiada revista Nature,[iii] desafían la teoría comúnmente sostenida de que la cultura Clovis fue el primer grupo humano en nuestro continente, hace 15,000 años. El especialista en ADN, profesor Eske Willerslev, del St. John’s College, de la Universidad de Cambridge —y director del Centro de Geogenética de la Fundación Lundbeck, de la Universidad de Copenhague—, dirigió el estudio junto con el arqueólogo Ciprian Ardelean, de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Sobre lo anterior, el profesor Willerslev comenta: «Durante décadas la gente ha debatido apasionadamente sobre cuándo los primeros humanos entraron en las Américas. La Cueva del Chiquihuite creará mucho más debate, ya que es el primer sitio que data la llegada de la gente al continente hace unos 30,000 años, 15,000 años antes de lo que se pensaba. Estos primeros visitantes no ocuparon la cueva continuamente, creemos que la gente pasó parte del año allí usándola como refugio de invierno o verano, o como base para cazar durante la migración. Este podría ser el ‘hotel’ más antiguo de América».[iv]

Respecto al comentario previo, debemos señalar que, de hecho, se han localizado, en nuestro continente, varios sitios arqueológicos cuya datación los coloca mucho antes de la aparición de la cultura Clovis, algunos de ellos, localizados en Brasil, Chile y Colombia, incluso presentan una antigüedad similar a la Cueva del Chiquihuite, entre 26,000 y 30,000 años de antigüedad, lo que, de nueva cuenta, arroja más dudas sobre la teoría de la llegada del ser humano, a nuestras tierras, a través del ‘puente’ del Estrecho de Bering.[v]

«Hueyatlaco, [Puebla],[vi] México; Cuevas Old Crow y Bluefish, Canadá; Montaña de Calico, California; Cueva del Pendejo, Nuevo México; Tula Springs, Nevada; Meadowcroft Rockshelter, Pennsylvania; Cactus Hill, Virginia; Cuevas de Paisley Five Mile Point, Oregon; Schaefer y Sitio Hebior Mammoth, Wisconsin; Buttermilk Creek, Texas; y Saltville, Virginia. En América del Sur, Pedra Furada en el Brasil, Monte Verde en Chile, Taima-taima en Venezuela, y Tibito en Colombia son igualmente señalados como convincentes sitios pre–Clovis de especial interés».[vii]

A este respecto, la extraordinaria serie Lost Cities of the Amazon,[viii] del Science Channel, ha otorgado la razón a quienes, durante décadas, se opusieron al dogmatismo de la «Supremacía Clovis» y optaron por analizar, sin prejuicios, los datos sobre una auténtica historia del ser humano en América. Por ejemplo, ahora sabemos que el Amazonas fue sede de grandes núcleos urbanos, como los que buscó hasta su desaparición Percy Fawcett —una saga llevada a la pantalla por Amazon Prime Video, en La Ciudad Perdida de Z (James Gray, 2017)— y que algunas de sus etnias parecen proceder, de acuerdo al análisis de su ADN, de Australia y Polinesia.[ix]

Además, como lo propusieron varios investigadores, por ejemplo, Daniel Ruzo, Graham Hancock, o el equipo de la legendaria revista Duda, seres humanos con una cultura desarrollada convivieron con la megafauna del Pleistoceno, antes de su extinción,[x] como lo demuestran las pinturas rupestres recién descubiertas en la Amazonia colombiana, que habían resultado inaccesibles porque se encuentran en territorio de las FARC. Como bien dice una paleontóloga en la citada serie: «los científicos debimos tener más humildad y mostrar un gran respeto por estos grupos étnicos y todas sus leyendas y tradiciones, ya que ellos siempre supieron todos estos secretos y nunca quisimos escucharlos. Espero que no sea demasiado tarde, y los taladores y las mineras no terminen por extinguirlos».

Por otra parte, el proyecto de investigación de la Cueva del Chiquihuite, de 10 años de duración, plantea más preguntas sobre los primeros humanos que vivieron en América de las que resuelve, ya que, como el doctor Ardelean señala: «No sabemos quiénes eran, de dónde venían o a dónde iban. Son un completo enigma. Suponemos falsamente que las poblaciones indígenas de las Américas actuales son descendientes directos de los primeros americanos, pero ahora no creemos que sea así. Para cuando la famosa cultura Clovis entró en América, los primeros americanos habían desaparecido miles de años antes. Pudo haber habido muchas colonizaciones fallidas que se perdieron en el tiempo y no dejaron rastros genéticos en la población actual».

Lo anterior podría apuntar a la existencia de otra especie humana que fue contemporánea del homo sapiens, como en el caso de neandertales, denisovanos, naledianos, erectus, luzonensis, el ‘hobbit’ de Isla Flores y los misteriosos habitantes de la Cueva del Ciervo Rojo (China),[xi] especies todas que terminaron por desaparecer, dejando el campo libre a la nuestra por razones que pueden apuntar, como señalan algunos medios, a que la Sexta Extinción Masiva,[xii] provocada por los sapiens, cuenta con antecedentes milenarios.[xiii]

«Si hubo gente en Norteamérica tan temprano [en la prehistoria], no está claro qué les pasó. “Sigue sin haber pruebas genéticas convincentes de una presencia humana anterior a los 15,000 años en las Américas”, dice el genetista David Reich de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts. Ardelean apunta que los primeros grupos, como el que él cree que estuvo presente en la Cueva del Chiquihuite, no sobrevivieron para contribuir al patrimonio genético moderno. Dice que él cree en la teoría de los grupos perdidos».[xiv]

En vista de lo anterior, los descubrimientos de la Cueva del Chiquihuite definitivamente reescriben lo que, convencionalmente, se ha enseñado en historia y arqueología, al tiempo que muestran que se necesita repensar dónde se buscan los sitios de los primeros pueblos de América, como lo han solicitado, desde hace varias décadas, académicos e investigadores a quienes el establishment de la ‘Supremacía Clovis’ ha tratado de silenciar y ningunear por todos los medios.[xv] Solicitud a la que, asimismo, se ha sumado la revista Nature a partir de la publicación de los resultados obtenidos en la gruta que nos ocupa:

«Una pregunta sin respuesta es por qué no se ha reconocido ningún sitio arqueológico, de edad equivalente a la Cueva del Chiquihuite, en el territorio continental de los Estados Unidos, suponiendo que, con un punto de entrada en el Estrecho de Bering, los primeros humanos que se expandieron hacia el sur deben haber pasado por esa zona. Con el modelo de la llegada a América por la costa, se podría suponer que los primeros sitios arqueológicos están ahora sumergidos mar adentro, debido al aumento del nivel del mar al final de la última edad de hielo. En cuanto al interior continental, podría tratarse de identificar e investigar cuidadosamente localidades geológicas o paleontológicas de edad apropiada, buscar rastros de presencia humana y volver a examinar los sitios y colecciones arqueológicas anteriormente descartados, en busca de pruebas ahora reconocibles de comportamiento humano. A la luz de estos nuevos descubrimientos, la investigación arqueológica de este período debería intensificarse».[xvi]

A este respecto, el doctor Ardelean concluye: «La población de las Américas es el último Santo Grial de la arqueología moderna. Los sitios no convencionales deben ser tomados en serio y debemos salir a buscarlos intencionalmente. Este sitio no resuelve nada, sólo muestra que estos primeros sitios existen. Estamos tratando con un puñado de humanos de hace miles de años, así que no podemos esperar que las señales sean muy claras. Hemos cavado literalmente más profundo de lo que nadie ha hecho en el pasado».[xvii]

 

Notas de referencia:

[i] http://www.tropicozacatecas.com/2020/07/22/en-cueva-de-zacatecas-encuentran-evidencia-humana-de-hace-30-mil-anos

[ii] https://www.nature.com/articles/d41586-020-02190-y

[iii] https://www.nature.com/articles/s41586-020-2509-0

[iv] https://nerdist.com/article/cave-findings-humans-americas/

[v] https://www.dw.com/es/poblamiento-de-am%C3%A9rica-el-misterio-del-pueblo-y/a-18618729

[vi] https://grahamhancock.com/hardakerc1/

[vii] Graham Hancock, America Before, St. Martin’s Press, London, 2019, p. 91.

[viii] https://www.newscientist.com/article/mg24132130-300-long-lost-cities-in-the-amazon-were-once-home-to-millions-of-people/

[ix] https://tendencias21.levante-emv.com/encuentran-una-conexion-genetica-entre-los-indigenas-de-australia-y-los-del-amazonas_a40861.html

[x] https://www.nytimes.com/video/world/americas/100000002789582/humans-first-appearance-in-the-americas.html

[xi] http://www.tropicozacatecas.com/2018/04/08/axis-mundi-evolucion-humana-fusion-de-mito-y-ciencia/

[xii] http://www.tropicozacatecas.com/2018/11/04/axis-mundi-bienvenidos-a-la-era-de-la-extincion/

[xiii] https://www.sinembargo.mx/31-12-2019/3704481

[xiv] https://www.timesnownews.com/the-buzz/article/archaeologists-find-ancient-cave-hotel-in-mexico-that-rejigs-known-timeline-of-human-arrival-to-the-americas/626748

[xv] https://grahamhancock.com/saa-archaeological-record-response/

[xvi] https://www.nature.com/articles/d41586-020-02137-3

[xvii] https://www.sciencedaily.com/releases/2020/07/200722112726.htm

 

Carlos Hinojosa*

*Escritor y docente zacatecano

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